VOLVER A EMPEZAR

La Columna de Matute #34

El pasado jueves, se nos fue el último integrante que quedaba del plantel que logró la última copa del mundo para Uruguay.

El día de su muerte, llegó justo el día que se celebraban 65 años de haber obtenido esa hazaña, y fecha desde la cual, Alcides Edgardo y tantos otros se hicieron famosos desde esa fecha, hasta quien sabe cuándo.

El último se nos fue, justo el día que se celebra el aniversario de Maracaná. Maracaná que tanto nos emociona y eriza. Tanto que nos ilusiona y esperanza, y tanto mal que le ha hecho a nuestro deporte por tantos años.
Nunca hubo tanto fervor por el triunfo de 1924, 1928 o 1930, pero justo Maracaná, es la que nos hizo creer muchas cosas que no somos. Fue el dedo que por momentos logró y logra tapar el sol.

Es Maracaná el responsable de que tengamos poco o nulo sentido común, y que aunque para afuera digamos NO SOMOS FAVORITOS, VAMOS PASO A PASO, o tantas otras frases, pero que por dentro estamos convencidos que nuestra selección va a ganar el campeonato, y si no lo hacemos es un fracaso. Porque una vez, un grupo de valientes en 1950 lograron ir contra el sistema, el poder, la lógica y salieron campeones.

Por culpa de Maracaná, muchos uruguayos están convencidos que somos una selección aguafiestas y que nadie quiere jugar contra nosotros porque dejamos siempre afuera el local. Con esa mentalidad, muchos esperaban ganarle a Chile, en la Copa América comprada en 2015. O que en Brasil 2014, si no nos sacaban a Suárez, volveríamos a ser campeones. No pasó, tampoco pasó nada en Londres 2012, cuando íbamos por revancha y para hacer historia.
Tampoco hablar de las veces que se llevó a Ghiggia, incluso al Maracaná años atrás para partidos por las eliminatorias. Presentar una película en el mismo Estadio Centenario. O aquel 19 de Setiembre de 1993, partido decisivo por las eliminatorias para USA 94, donde había que ganarle a Brasil, en el Maracaná. Los jugadores la noche anterior posaron todos para una foto frente al arco de los goles del 50. Estábamos convencidos que nos iban a tener miedo. Al día siguiente, perdimos 2-0 y quedamos fuera del mundial.

Luego, producto de las frustraciones, que era ni más ni menos que la realidad, cada uno de los integrantes, fue tomando mayor protagonismo y el nivel de estrellas de los integrantes de ese último Uruguay campeón, cada vez eran más ídolos, dado que no teníamos nada para compararlos con el hoy en día.

Pasaron los años, pero los uruguayos no entendemos, y no solo tenemos la ilusión de ganar, sino que todos estamos convencidos que tenemos posibilidades de hacerlo. Esto muchas veces, porque a los últimos mundiales hemos llegado con un par de jugadores a gran nivel mundial. Un par de jugadores, de planteles de 23 jugadores, que integran grupos de 32 selecciones muchas de ellas, con entre 12 y 16 jugadores a gran nivel.

En fin, ya no queda nadie de Maracaná, y de ahora en más, solo resta esperar a que el tiempo nos ayude a entrar en razón, ver la realidad y entender el deporte comercial en el que vivimos, para encontrar la vuelta en este negocio y poder comenzar a competir, para volver a estar los más arriba que se pueda.

Y para nosotros, por más que nos duela y miremos para otro lado, somos un país de tres millones y poquitos habitantes, donde no tenemos recursos para generar planes de trabajo. No sé si los 16 equipos de primera tienen jugadores profesionales en sus planteles, o hay equipos con jugadores que deben tener un segundo trabajo. Hay que conformarse con lo que tenemos, con no ser goleados, y ser lo más competitivo posible. Y aunque hay gente que lo trata de Defensivo a Tabárez. Es lo mejor que podemos hacer, juntarnos atrás, defendernos, cuidarnos, y cuando se puede, correr y aprovechar.

Esperemos que se deje el Marketing de Maracaná y de ahora en más, se focalicen recursos en entender este nuevo mundo fútbol.

Nos encontraremos nuevamente en breve. Les adelanto el contenido….. Cavani, el Messi Uruguayo.

Artículo realizado por Matute

 

 

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